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El poker televisado no puede ser la principal fuente de conocimiento de un jugador de poker

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Ves a un profesional en la pantalla. Tiene prácticamente nada y el flop no lo favorece. Al otro lado, el oponente completa un trío, pero teme que el pro haya completado color gracias a que el flop solo trae diamantes. El pro mantiene su mejor cara de poker y apuesta fuerte. Su corazón late a toda adrenalina, pero su rostro se mantiene serio y sin expresión. Por dentro, suplica por un fold y el oponente sabe que tiene una mano fuerte, pero no sabe si arriesgarse. Al final, renuncia a una mano ganadora, todo gracias al temple de acero de nuestro héroe, quien ha mostrado su talento.

Luego de ver una mano así de adrenalínica, ¿quién no quiere jugar poker? Es como no querer jugar a la pelota luego de ver dos golazos de Messi. El problema es que tú no eres Phil Ivey y yo no soy Messi. Por lo tanto, esperar resultados similares es una locura. Todos lo saben con el fútbol, pero el poker atrae mayor ilusión en este aspecto… y con buena razón. Lecciones se pueden sacar de los mejores, pero la TV no es el mejor medio para analizarlo.

Si ves un programa de TV y quieres salir a jugar mil torneos y hacerte profesional, es bueno reventar un poco la burbuja y ser realistas a la hora de analizar los movimientos de los grandes jugadores en la pantalla chica.

1. Edición de la transmisión

Sería imposible para el canal emitir todas y cada una de las jugadas realizadas en una mesa. Ello se debe, principalmente, a cuestiones de tiempo y a la necesidad de mantener el “ritmo” de la transmisión.
Imaginemos, por un segundo, observar cada una de las manos donde alguien hace un Open Raise y nadie le paga, llevándose tan solo las ciegas. Peor aún, pensemos en una jugada estándar como un raise preflop, un call, una apuesta de continuación y un fold. ¿Tiene algún atractivo para el televidente? Por lo tanto, piensa que solo ves las buenas manos; aquellas que valen la pena ver.

Jugar en un torneo puede ser muy aburrido en ocasiones. Son gajes del oficio. Puede ser feo decirlo, pero es la verdad. Los buenos momentos lo compensan, sin duda, pero no todo es emoción y diversión.

2. Dinámica de la mesa
Sabemos que, para enfrentar a un rival, debemos ponerlo en un rango. Los jugadores de la mesa pueden hacerlo, nosotros no.

Esta afirmación se ve íntimamente relacionada con el punto número uno, ya que los protagonistas, pasan horas sentados en la mesa estudiando a sus rivales de turno y nosotros, por cuestiones de tiempo, no podemos hacerlo. De ello se desprende que, cuando vemos un call marginal o un 3bet con un rango un poco más amplio del normal, no deberíamos sorprendernos.

Puede ser que el protagonista haya notado que su rival es demasiado tight y que suele foldear si recibe un 3bet y no lleva una mano Premium, que haya hecho raises las últimas cuatro manos consecutivas, etc.

3. Varianza
Sabemos que el objeto primordial de la televisación de un evento es entretener al espectador. El poker, al ser un deporte, no escapa a dicha finalidad.
A esta altura de la velada, todos deberían saber que el Texas Hold’em Poker es un juego matemático. Vale decir, que si alguien baja un par de Reyes y su rival un par de Damas, el 81% de las veces la victoria será para el primero.
Como esto es público y notorio, ¿dónde estaría la gracia y la emoción en ver siempre los resultados matemáticamente correctos? ¿Quien no ha esbozado una sonrisa cuando el river hace de las suyas y provoca un terrible bad beat? Con una mano en el corazón… ¿No es divertido?

4. Conclusión

Debemos tomar al poker televisado como lo que es: un entretenimiento. No es un libro de donde se puedan aprender estrategias y los bad beats no son tan frecuentes como podremos ver capítulo tras capítulo. Copiar a los profesionales es bueno. Pero el poker televisado no puede ser la principal fuente de conocimiento de un jugador de poker.

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