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Las nuts

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Tener una jugada máxima es una de las mejores cosas que te pueden pasar en el poker, aunque es fundamental saber cómo jugarla para poder conseguir el mayor número de fichas posible. También se le llama “The Nuts”.

Lo primero es diferenciar entre una jugada máxima de inicio, en medio de la jugada o en la última ronda. Estos tres escenarios son muy distintos entre sí aunque tengan el denominador común de tener la jugada máxima en cada momento. Obviamente cuanto antes en la partida se tenga la jugada máxima, mayor será el riesgo a tener en cuenta.

Vayamos por partes:

Si tenemos una jugada máxima de inicio, un AS-AS en este caso, pero también podríamos comprender aquí otras jugadas como pareja alta o AS-K. En la ronda pre-flop deberemos decidir cómo jugar esta mano. Existen varias opciones resumibles en dos: jugar tapado para esconder nuestra fuerza pero aumentando así los riesgos; o jugar de manera agresiva, limitando así bastante los riesgos. Lo primero que hay que tener en cuenta es como estemos jugando el resto de manos, el tamaño de nuestras apuestas y demás factores que puedan dar información a nuestros rivales. Así pues si estamos resubiendo muchas manos puede ser aconsejable hacer la subida estándar que estemos haciendo, ya que no resultara nada previsible que sea una gran mano. Si decidiésemos jugar tapado, “slowplay” lo más importante es asumir los riesgos y saber tirar la mano llegado el momento. Si decidimos hacer slowplay, invitaremos seguramente a más jugadores con manos mediocres pero que pueden resultar muy peligrosas ya que serán imprevisibles. También es verdad que jugar slowplay también te puede reportar grandes beneficios, pero ten cuidado. En todo caso la decisión de jugar slowplay es siempre una excepción a la regla.

Una jugada máxima en mitad de la jugada, es decir en la ronda del flop o en el turn, o lo que es lo mismo con una o dos cartas por salir supone varias diferencias con lo dicho anteriormente. En primer lugar con el flop todo puede cambiar, y la mejor mano de inicio se puede convertir en inservible y una jugada mediocre en jugada máxima. Aunque aquí vamos a ver qué podemos hacer en el caso de tener jugada máxima sea con la mano que sea. Lo primero que hay que saber es si pensamos que tenemos una jugada máxima provisional con grandes posibilidades de que el resto de cartas nos la arrebaten (ej. tener un trío con posibilidades de color y/o escalera abiertas…), o si tenemos una jugada casi imbatible (ej. Full en el flop). Según los casos, y los riesgos y sobre todo como de fuertes veamos a nuestros rivales y lo susceptibles que sean de pagar, haremos nuestra apuesta con la cantidad adecuada o seguiremos jugando tapado. Hay que saber que para ganar fichas tiene que haber apuestas, y que muchas veces esperar al river para apostar es sinónimo de mucha fuerza y no te verán ni una ficha. Hay veces que apostar mucho demostrando fuerza invita a los jugadores a pagar pensando que no tienes jugada máxima y que estas intentando proteger tu mano. Toda la psicología es muy compleja, por eso lo más importante es pensar cómo podemos sacar el mayor número de fichas teniendo en cuenta el riesgo con el que contamos y así encarrilar nuestra jugada. También es importante variar las jugadas y no jugar de la misma manera siempre las mismas manos.

Una jugada máxima en el river es imbatible. Por lo que el riesgo ya no existe. Lo único que existe es pensar cómo podemos sacar el mayor provecho de nuestra jugada. Para ello lo primero es pensar que puede tener nuestro o nuestros rivales, de manera a poder adivinar que haría según lo que haríamos nosotros. Así pues si pensásemos que nuestro rival tiene una jugada muy buena que le pueda llevar a apostar, si hablamos primero, podríamos pasar para invitarle a apostar y poder así resubir la apuesta. Si pensamos que tiene una pareja o doble pareja que le da miedo, intentaremos hacer una apuesta de valor “value bet” que pensemos que nos puede pagar. Y si pensamos que no tiene absolutamente nada ya que pensamos que se ha quedado en un proyecto fallido, deberíamos pasar también para incitarle a apostar ya que en ningún caso pagaría una apuesta nuestra.

Es todo una cuestión psicológica que deberás tratar de dominar para ir un pasito por delante de tu rival para poder aprovecharte de sus flaquezas y refugiarte de su fuerza.

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